Poliamor: entender las relaciones abiertas

Poliamor: entender las relaciones abiertas

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La palabra «poliamor» se oye cada vez más — en los medios, en las conversaciones, en los sitios de citas. Se refiere a varias relaciones amorosas al mismo tiempo.

Sobre el papel suena atractivo, pero exige reglas claras y muchísima conversación. Antes de entrar en una relación abierta, conviene saber de verdad qué quieres y qué no.

Una relación que sale de lo común

El poliamor consiste en vivir varias relaciones amorosas y físicas a la vez, con el acuerdo de cada persona implicada. Todo se apoya en el consentimiento mutuo y en unas cuantas reglas acordadas.

Cuando se habla de relación abierta es fácil imaginar una situación sin ningún límite. En realidad, estar en una relación poliamorosa no significa que no haya compromiso ni apego.

Para que funcione, cada persona tiene que estar de acuerdo con las demás. La clave es la conversación. Quienes viven así hablan a menudo de una palabra que se abre dentro de la relación: todo se dice sin tabú, y justamente por eso se pueden trazar los límites y construir algo honesto.

Cada persona lo siente a su manera, así que a cada una le toca definir el arreglo que le conviene. En la práctica hay varias formas:

  • Poliamor jerárquico. Tengo varias relaciones, pero la primera es la más importante y tiene prioridad.
  • Poliamor igualitario. Tengo varias relaciones a la vez, ninguna es más importante, y mis parejas también tienen otras relaciones.
  • Poliamor solo. Igual, salvo que no vivo con nadie y no me comprometo formalmente. Mi propio espacio me importa.
  • Anarquía relacional. Tengo vínculos con personas distintas, no las llamo parejas y no las ordeno por rango.

Lo que hay que recordar antes de empezar: todo se sostiene sobre la confianza y la honestidad.

Antes que nada, una relación entre personas

El poliamor sigue siendo minoritario, aunque los últimos años lo han hecho más visible y las plataformas para este tipo de vínculo se han multiplicado.

Quienes viven así dicen que lo más importante es la relación misma. No se trata de repetir el esquema habitual, que según ellas no siempre conduce a una sensación de plenitud.

Una relación abierta exige más implicación afectiva, más escucha de la otra persona y de uno mismo.

A veces es justo lo contrario de lo que se supone: en una relación exclusiva cuesta soportar que la pareja se sienta atraída por alguien más, y los celos pueden complicar todo. En una relación poliamorosa, ese miedo hay que afrontarlo.

Las personas poliamorosas dicen que se han vuelto más maduras y más abiertas, construyendo el vínculo sobre la confianza y el respeto. Cada una cuida de las demás; las otras relaciones se consideran legítimas y, según muchas, refuerzan la cercanía.

En resumen: entrar en una relación abierta empieza por un trabajo con uno mismo, con los propios sentimientos y los propios miedos. Entrar en un arreglo para el que no estás lista es arriesgado. El deseo de estar con alguien no debería pasar por el sufrimiento.

manos entrelazadas
¿Ganas de probar?

Los límites que conviene recordar

Puede pasar que te atraiga alguien que tiene otra idea de lo que es una relación.

Toda relación exige compromisos, pero no todo compromiso merece hacerse. Si no, corres el riesgo de decepcionarte y salir herida.

Antes de probar — por curiosidad o porque has conocido a alguien poliamoroso — hazte algunas preguntas. ¿Qué límites no quieres cruzar? ¿Hasta dónde estás dispuesta? ¿Qué arreglo te conviene: jerárquico, igualitario, solo, anarquía relacional? ¿Cómo te llevas con los celos?

Solo después de ese cálculo tiene sentido pensar en apuntarse a algún sitio. Al principio eso no compromete a nada y puede ser una buena introducción.

Y una cosa más: si normalmente eres celosa y posesiva, puede que el poliamor no sea tu camino. Fíate de ti misma.

En la palabra «poliamor» está «amor» — así que se trata efectivamente de varias relaciones amorosas a la vez. Afectivamente puede pesar; dar el corazón a varias personas exige calma y organización.

Si estás en pareja y buscas más bien variedad, eso es otra cosa: ahí se trata de relaciones sin lazo y sin sentimientos.

Mira también la sapiosexualidad.

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